POLVO DE MADERA: UN RIESGO INVISIBLE PARA LA SALUD LABORAL

Un agente químico que puede estar presente a diario en el trabajo de las personas trabajadoras y que puede no ser percibido como un riesgo laboral, es el polvo de madera.

Aunque no existen datos actualizados, dato, según CAREX (sistema de información internacional sobre exposiciones laborales a carcinogénicos en los países miembros de la Unión Europea), se estima que, en España, aproximadamente medio millón de personas trabajadoras están expuestas en su trabajo a la inhalación de este agente químico. (datos históricos basados en la Matriz de Exposiciones Laborales de España à MatEmESp).

En el ámbito laboral es frecuente la presencia de agentes químicos peligrosos, que pueden ser origen de riesgos para la salud y seguridad de las personas trabajadoras que están expuestas a ellos, siendo necesario garantizar su protección. Por ello, y en cumplimiento del artículo 6 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en adelante LPRL, se aprueba el Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo, que establece las disposiciones mínimas para la protección de las personas trabajadoras contra los riesgos derivados, o que puedan derivarse, de la presencia de agentes químicos en el lugar de trabajo o de cualquier actividad con agentes químicos que se realice.

Pero ¿qué es un agente químico? Se define como agente químico todo elemento o compuesto químico, que por sí solo o mezclado, que, en estado natural o producido, utilizado o vertido, en una actividad laboral, se haya elaborado o no de modo intencional y se haya comercializado o no.

Un agente químico se considera peligroso cuando puede representar un riesgo para la seguridad y salud de las personas trabajadoras debido a sus propiedades fisicoquímicas, químicas o toxicológicas y a la forma en que se utiliza o se halla presente en el lugar de trabajo.

El polvo de madera está formado por las partículas que se desprenden de esta materia prima cuando se realizan sobre ella determinadas operaciones mecánicas tales como serrar, lijar, triturar, etc.

La exposición respiratoria al polvo de madera es la vía más peligrosa de entrada al organismo, ya que cualquier sustancia suspendida en el ambiente puede ser inhalada, aunque sólo las partículas que posean un tamaño adecuado llegarán a los alveolos pulmonares.

La composición del polvo de madera puede ser muy variada y está condicionada por la especie de árbol de la que procede la madera, por ello, los distintos tipos de madera pueden clasificarse en dos grupos básicos, en función de la especie de árbol de la que proceden:

Maderas blandas: Aquellas que procede de especies gimnospermas y el resto de las coníferas. Su manipulación es sencilla, aunque produce una elevada cantidad de astillas. Podemos mencionar como ejemplos de madera blanda: pino, abeto, cedro, secuoya, ciprés…

Maderas duras: Aquella que procede de especies angiospermas, las cuales se caracterizan por un crecimiento lento, y en consecuencia son de mayor densidad. Se incluyen también en este grupo algunas maderas tropicales y la gran mayoría proceden generalmente de árboles de hoja caduca. Dentro de este grupo, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lista 34 especies de maderas duras (14 tropicales y 20 no tropicales), entre las que se incluyen: caoba africana, teca, caoba roble, olmo, chopo, abedul, haya, cerezo, etc.

El número de partículas absorbidas, su distribución a lo largo de las vías respiratorias y sus propiedades tóxicas, pueden causar lesiones importantes en la persona trabajadora, por lo tanto, en la exposición por vía respiratoria al polvo de madera, no sólo tendremos que valorar la concentración en el ambiente de dicha materia, sino también el tipo y naturaleza de esta.

En la exposición por vía respiratoria al polvo de madera, el mayor riesgo lo representa el polvo fino, ya que puede respirarse profundamente por la nariz y los pulmones, donde causa el mayor daño.

El tamaño de las partículas del polvo de madera no parece que dependa del tipo de madera, pero sí influye el tipo de operación realizada, el aserrado produce partículas de mayor tamaño que el lijado. Para un mismo proceso, varios estudios muestran distribuciones de tamaño de partícula muy similares entre el pino y el roble, mientras que otros autores señalan que el polvo de las maderas duras es más fino que el polvo de maderas blandas (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, IARC 1995).

La cantidad total del contaminante absorbido por vía respiratoria va a depender de:

– La concentración en el ambiente.

– El tiempo de exposición

– La cantidad y velocidad del aire respirado.

MODIFICACIONES EN EL VALOR LÍMITE PARA POLVO DE MADERA

El 22 de diciembre de 2020 se publicó en el Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 1154/2020, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante el trabajo. Esta norma modifica a la anterior, Real Decreto 349/2003, que fue la primera en incorporar el polvo de madera dura a la lista de sustancias nocivas reguladas en tal norma.

En aquel reglamento del 2003 se establecía el valor límite máximo de fracción inhalable de polvo de madera dura en 5mg/m3de aire. En el nuevo Real Decreto, este valor se reduce a 3 mg/m3, entrando en vigor el 23 de diciembre de 2020 y establece para el 18 de enero de 2023 que dicho valor se reduzca hasta los 2 mg/m3.

Recién publicados los Límites de Exposición Profesional de agente químicos en España (LEP 2026) el valor límite para jornadas de 8 horas para polvo de madera dura y blanda se establece en 2 mg/m3.

A su vez, si el polvo de madera dura se mezcla con polvo de otras maderas, el valor límite se aplicará a todo el polvo de madera presente en la mezcla. A su vez, eI Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha elaborado y mantiene actualizada una Guía Técnica, que incluye entre otros puntos, listado de maderas duras a las que se refiere la norma.

Esto supone que en 20 años se ha reducido el valor máximo admisible a más de la mitad.

Las industrias de transformación de la madera tienen que adaptarse a estas nuevas medidas, y las empresas están obligadas a velar por la salud y seguridad de sus trabajadores según lo que establece, modifica y actualiza esta nueva norma jurídica con rango de reglamento. En su defecto, por la superación de tales valores máximos admisibles de polvo de madera dura, el empresario puede incurrir, según la ley sobre infracciones y sanciones en el orden social, en una infracción grave o muy grave.

PRINCIPALES ACTIVIDADES DE RIESGO

Para establecer una lista indicativa de actividades en las cuales puede desarrollarse una neoplasia maligna de cavidad nasal producida por la exposición a polvo de madera dura, tal como se define la enfermedad para su reconocimiento como profesional, se tomará como el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro.  El listado de actividades comprende:

  • Fabricación de muebles,
  • Explotaciones forestales,
  • Aserraderos,
  • Silvicultura,
  • Trituración madera en la industria del papel,
  • Modelismo de madera,
  • Prensado de madera,
  • Mecanización y montaje de piezas de madera,
  • Acabados de madera (contrachapado y aglomerado, MDF, etc.),
  • Lijado de polímero de parquet, tarima, etc.

En las empresas con exposición a este tipo de material de origen natural es pensar que se trata de un material inocuo precisamente por ese tipo de origen y que no presenta daños para la salud al entrar en contacto con el tracto respiratorio, la piel o los ojos.

Los niveles de exposición dependen del sector industrial, así como del puesto de trabajo desempeñado. Esto se debe a los distintos procesos de tratamiento de la madera (método de corte, velocidad de corte de la herramienta, etc.), del tipo de madera (verde o seca, blanda o dura, paneles, etc.), así como, de los mecanismos de ventilación existentes

Por lo tanto, la exposición a polvo de madera puede darse en cualquiera de las operaciones o procesos que componen el ciclo de vida de los productos de la madera, desde la tala hasta la instalación y el acabado final. La mayor cantidad de polvo se producirá en las operaciones que se realicen sobre la madera seca, como el corte, lijado, torneado, triturado, etc. En las operaciones en húmedo o en mojado, como el descortezado o el desfibrado mecánico, no se espera apenas exposición.

EFECTOS SOBRE LA SALUD DEL POLVO DE MADERA

La problemática en relación con el polvo de madera radica en que la exposición prolongada al polvo de madera dura puede provocar cáncer en la nariz y de los senos paranasales, a veces, también nombrado cáncer sinonasal o nasosinusal.

Se trata de un tipo de cáncer poco frecuente, representando entre el 0,2% y el 0,8% de todos los tumores malignos. Sin embargo, más del 90% de los adenocarcinomas etmoidales, un tipo de cáncer sinonasal, son atribuibles a la exposición a polvo de madera (Ministerio de Sanidad, 2019). Los adenocarcinomas, se localizan en la región etmoidal y la parte alta de las fosas nasales en un 85% (cornetes superior, medio y meato medio), seguida de seno maxilar (10%), siendo excepcional en el resto de las cavidades sinusales.

La IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer), incluyó a este agente en grupo 1 de su clasificación, al existir evidencias que relacionan que la aparición del adenocarcinoma en fosas nasales y senos paranasales está relacionada con la exposición a polvo de madera ligado de forma casi exclusiva a la actividad laboral.

Con el conocimiento actual sobre los efectos del polvo de madera, no se considera pertinente, en términos de riesgo de cáncer, distinguir ni la naturaleza, dura o blanda de la madera, ni la granulometría del polvo, además el riesgo aumenta con la inhalación de formaldehido, pegamento y disolventes.

En el caso de aglomerados la composición de estos nos indica presencia de maderas duras.

El período de latencia de este tipo de cáncer es muy largo, la media se sitúa en torno a 40 años. La edad en el momento del diagnóstico se sitúa en los 60 años y sólo el 10% tienen menos de 50 años. La relación entre sexos es de 4:1 a favor del sexo masculino. Sin embargo, se considera que es suficiente haber estado expuesto a polvo de madera durante un año para que exista la posibilidad de desarrollar estos tumores en el futuro (Ministerio de Sanidad, 2019).

Se estima que las personas trabajadoras con exposición profesional al polvo de la madera tienen un riesgo 500 veces superior a la población masculina no expuesta y casi 900 veces más que la población general (Ministerio de Sanidad, 2019).

Aun siendo la patología más grave por la exposición al polvo de madera, existen otro tipo de enfermedades asociadas a esta exposición: rinoconjuntivitis, urticarias y angioedemas, asma, alveolitis alérgica extrínseca, síndrome de disfunción de la vía reactiva y fibrosis intersticial difusa.

MEDIDAS DE CONTROL PARA PREVENCIÓN DE LA EXPOSICIÓN

El Real Decreto 612/2024, de 2 de julio, modifica el Real Decreto 665/1997 para adaptarlo a la Directiva (UE) 2022/431, regulando la protección de los trabajadores frente a agentes cancerígenos, mutagénicos y reprotóxicos en el ámbito laboral y en el cual se establecen establece una serie de medidas para eliminar, reducir al máximo la posible exposición.

CONCLUSIÓN

El polvo de madera dura se considera como uno de los agentes cancerígenos a los que están expuestos un mayor número de personas en entornos laborales en España. El hecho de que sea de origen natural, no indica que no sea perjudicial para las personas trabajadoras expuestas.

La exposición a polvo de madera está presente en cualquier de los procesos que componen el ciclo de vida de los productos de la madera desde la tala hasta el acabado final. Debido a la inclusión por parte de la IARC en el grupo 1 de su clasificación, por considerar que existen evidencias que relacionan que la aparición del adenocarcinoma en fosas nasales y senos paranasales relacionada con la exposición a este agente ligado de forma casi exclusiva a la actividad laboral, es importante prestarle la atención que se merece tanto a su exposición como a las medidas de control para evitar su propagación en el ámbito laboral.

Ana Novás

Técnico referente en Higiene Industrial de Avanta Prevención

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  • Introducción

Desde el inicio de la pandemia en Wuhan (China) en diciembre de 2019 la sociedad en general ha sufrido un gran impacto sanitario, social y económico en la mayoría de los países del mundo, a nivel laboral las empresas han tenido que adaptar sobre la marcha su actividad productiva a este nuevo escenario en aras de proteger la salud de sus trabajadores.

Al inicio de la pandemia se pusieron de manifiesto las carencias a todos los niveles, de los mecanismos de control para evitar la expansión mundial de la infección por coronavirus, a través de prensa y televisión asistimos a una situación para la cual nadie estaba preparado. Empezando por el escaso conocimiento científico del coronavirus SARS-COV-2 en lo referente a los mecanismos de transmisión del COVID, el desabastecimiento mundial de mascarillas y otros equipos de protección individual, escasez de desinfectantes, difícil acceso a pruebas diagnósticas fiables de COVID…

Desde que la pandemia entró sin aviso en nuestras vidas se nos bombardeó día a día con las medidas preventivas básicas para evitar contagios: distanciamiento social, uso de protección respiratoria, higiene personal y limpieza y desinfección de superficies. Estas medidas de inicio se plantearon suponiendo que el mecanismo de contagio fundamental era a través de gotas producidas al hablar, toser, gritar, etc.

Con el paso de las semanas-meses una enorme cantidad de información y estudios científicos pusieron de manifiesto que el contagio por aerosoles era unos de los mecanismos más importantes de transmisión del COVID por vía aérea. COVID19_Aerosoles.pdf (sanidad.gob.es)

  • ¿Qué son los aerosoles?

Un aerosol es una suspensión de partículas sólidas o líquidas en un medio gaseoso (aire), con un rango de tamaño desde nanómetros a varios micrómetros y que, debido a su tamaño y bajo peso, pueden permanecer en suspensión en el aire un periodo de tiempo que va desde segundos, para las más grandes, hasta horas las más pequeñas, pudiendo dispersarse a una gran distancia.

La transmisión del COVID por aerosoles ocurre normalmente en espacios cerrados y con una ventilación inadecuada, donde los trabajadores permanecen por un periodo de tiempo largo, desde 30 minutos a varias horas. El nivel de riesgo de contagio es función de la ocupación, la actividad laboral realizada, el tiempo de permanencia o contacto, la distancia interpersonal, la ventilación y el uso de mascarilla.

En este contexto y después de llevar más de 2 años de pandemia conviene tener presente que una medida básica y de fácil aplicación en la mayoría de las actividades laborales es la ventilación de interiores, ya sea natural, mecánica o una combinación de ambas.

  • ¿Qué es la ventilación?

La ventilación es el proceso de renovación del aire de un local, edificio o habitación, es decir, consiste en proporcionar aire limpio del exterior para renovar el aire interior de un espacio cerrado. Este aporte de aire en esencial para sanear el aire que se respira en los interiores y diluir los contaminantes químicos o biológicos que se puedan producir, entre ellos por supuesto el virus del COVID.

El reglamento de Instalaciones Térmicas en los edificios (RITE Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico – Rite – Reglamento instalaciones térmicas en los edificios (energia.gob.es) clasifica la calidad del aire interior, definido como aire en el recinto o zona tratada, en cuatro categorías (IDA, Indoor Air), proponiendo en cada caso un caudal de aire exterior por persona.

El RITE recomienda un caudal de aire exterior de 12,5 litros /segundo por persona para un aire de “buena calidad” (IDA 2). Para que la ventilación sea eficaz, es necesario que la cantidad de aire limpio aportado sea adecuada y que ese flujo se distribuya de manera eficiente por el local de trabajo, de manera que los contaminantes generados en las distintas partes del recinto de trabajo se evacuen de forma eficaz. 

  • ¿Cómo podemos evaluar de forma sencilla la ventilación y la calidad del aire interior?

Una medida utilizada como indicador de la calidad del aire interior, en ambientes laborales no industriales, donde no se genere CO2 mediante procesos de combustión u otros, es emplear el nivel de la concentración de dióxido de carbono (CO2).

El RITE establece unos valores de concentración de CO2 en parte por millón (ppm) por encima de la concentración en el aire exterior (400 ppm de CO2 de media en atmosferas sin contaminación elevada) para cada categoría de calidad del aire. Por ejemplo, para obtener una “buena calidad del aire” la diferencia entre la concentración interior y exterior no debería superar los 500 ppm. Una concentración de CO2 superior a 800-100 ppm podría ser indicador de una ventilación deficiente del local de trabajo.

Los equipos de medición de dióxido de carbono tienen precios muy asequibles y son muy sencillos de usar por cualquier persona con o sin conocimientos técnicos del tema, ya que de forma directa y rápida nos muestran los valores de concentración de CO2, con lo que en pocos minutos y con poco esfuerzo podemos estimar si la ventilación de un local de trabajo es adecuada o no.

  • ¿Ventilación natural o ventilación mecánica?

La ventilación de las zonas de trabajo se puede conseguir por medios naturales, por medios mecánicos o mixtos.

La ventilación natural es aquella que se consigue por medios no mecánicos, generalmente abriendo puertas y ventanas, la diferencia de presión, diferencias de temperatura y la acción del viento en muchos casos pueden lograr una adecuada ventilación de los locales de trabajo de forma eficaz y a un bajo coste. No obstante, depende de las condiciones meteorológicas del exterior, del diseño del edificio, de la ocupación y de las actividades realizadas por los trabajadores. La mayor eficacia con la ventilación natural se consigue con la ventilación cruzada, esto es, con la apertura de dos aberturas en lados opuestos de un recinto.

La ventilación mecánica proporcionada por los sistemas de ventilación y climatización, al contrario que la natural, controla las entradas y salidas de aire, por lo que no se ve tan influenciada por la meteorología exterior y permite controlar los caudales de aire introducidos siempre y cuando este bien dimensionada y con un mantenimiento adecuado. Además, hay que tener en cuenta que su instalación y mantenimiento son más costos.

Lo recomendable en cualquier caso es el uso combinado de ambos tipos de ventilación, en general lo recomendado en locales de trabajo sería una combinación de ambos sistemas de ventilación, por ejemplo, apertura de puertas y ventanas 5-10 minutos por cada hora de trabajo con el uso simultaneo de la ventilación mecánica o forzada.

Otros sistemas y herramientas para el control de la calidad del aire interior.

En la actualidad, y más después de la pandemia que estamos sufriendo, edificios de nueva construcción están añadiendo a su equipamiento sistemas inteligentes para el control de la calidad del aire, estos sistemas son costosos y no están al alcance de todos los bolsillos.

En el mercado actual existen otros dispositivos de bajo coste y mantenimiento mínimo que nos pueden ofrecer información en tiempo real de la calidad del aire interior y nos pueden ayudar a tomar decisiones en cuanto a la necesidad de ventilar y el control de aforos en ciertas zonas, además de otros criterios de confort para mejorar el bienestar de las personas, la eficiencia energética y reducir las emisiones de CO₂.

Para más información: ORPHEUS – Espacios saludables y sostenibles para las personas

Otra solución técnica para aquellos locales donde la ventilación natural no es suficiente, las condiciones meteorológicas lo impidan o los sistemas de ventilación existentes no puedan garantizar la renovación adecuada del aire interior, se puede optar por un tratamiento del aire mediante sistemas de purificación, no siendo recomendables aquellos que empleen tratamientos fisicoquímicos sobre el aire (ionización, fotocatálisis, ozono, etc.) dado que puede empeorar la calidad del aire al generar compuestos orgánicos volátiles que pueden llegar a ser tóxicos para los trabajadores.

Por último, hay que recordar que una adecuada ventilación por sí sola no es suficiente para garantizar un riesgo bajo de contagios por coronavirus, es la aplicación conjunta de medidas de distanciamiento, control de aforos, limpieza y desinfección de lugares de trabajo y uso de protección respiratoria es la clave para minimizar el riesgo contagio y garantizar empresas sanas, saludables y sostenibles.

Para ampliar información se recomienda la lectura del documento del Instituto Nacional de Seguridad e higiene en el trabajo y la consulta de sus fuentes de información y bibliografía.

La ventilación como medida preventiva frente al coronavirus SARS-CoV-2 (insst.es)

 

Autor: Luis Borja Camenforte

Técnico referente en Higiene Industrial de Valora Prevención

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